LA PREVENCION DEL SUICIDIO. UN TRABAJO A REALIZAR CADA DÍA.

Talitha participó este pasado miércoles en una reunión que podemos calificar de ilusionante y prometedora, representantes de Lassus, Afaeps, Cruz Roja, el Teléfono de la Esperanza y Talitha, además de la Diputada de Servicios Sociales y Concejala de Atención a las personas, y de las Delegadas de CLM de Bienestar Social y de Sanidad en Albacete, pusimos sobre la mesa lo que se está haciendo y lo que se necesita en relación a la prevención del suicidio, todas estas Asociaciones atienden a personas bien con ideaciones suicidas o bien supervivientes de una muerte autolítica y son un recurso al que acudir. Las Instituciones también mostraron distintos programas que se están realizando, formativos entre ellos, y la inquietud de seguir trabajando en el tema incorporando expertos y otras entidades implicadas, estamos convencidos de que a nivel local podemos ayudar y mucho a lo que el grupo regional y a nivel nacional se hace en relación a la prevención de suicidio. Seguimos trabajando en ello.

CHELO, EN EL CORAZÓN DE TALITHA, SIEMPRE

En Talitha sabemos que, cuando en algún momento de la vida, sufrimos la pérdida de un ser querido todo se derrumba, se vuelve oscuro, gris. El dolor es tan grande que sentimos que se nos cierran las puertas del espíritu, de nuestra mente, de nuestro corazón.

Hoy hemos conocido el fallecimiento de nuestra querida compañera Chelo. Descanse en paz. Recordamos su voz, su sonrisa, su colaboración en la asociación, su ternura, sabemos que ya no está aquí con nosotros, que no la volveremos a ver. Pensamos en el camino que en Talitha y en la vida nos queda por recorrer ahora sin Chelo y nos sentimos cansados, agotados y con dolor y tristeza.

 Sin embargo, desde el recuerdo profundamente agradecido de Chelo, renace la esperanza, el sendero se ilumina, alumbra nuestro interior, nuestros pensamientos están más claros y, entonces, decidimos hacer frente al sufrimiento como un homenaje a nuestra querida compañera, que ahora vive en todos y cada uno de nuestros corazones de los que tuvimos la fortuna de conocerla y compartir con ella tantos momentos hermosos.

 Al amanecer, nos llega nuevamente la luz del entendimiento, el sí incondicional a la vida y apostamos por abrazar decididamente el amor. Como, con su ejemplo de vida, nos enseñó Chelo.

 Como homenaje a Chelo, último y eterno desde el corazón de Talitha, siempre.

VI CURSO DE FORMACIÓN

Cierre del segundo taller, impartido por Vicente Prieto Cabras.

CIERRE PRIMER TALLER CURSO DE FORMACIÓN 2021

Hoy ha terminado el primer taller del VI Curso de Formación en Duelo, coordinado por Dª Llanos García Sánchez y que, como estaba previsto, se ha realizado en las instalaciones del Centro de Asociaciones ” CASA CARRETAS”, sede de Talitha.

Han participado Voluntarias del Grupo de Acogida y profesionales de Psicología, Docentes, Sanitarios y del sector Servicios. Os dejamos unas fotografías.

VI CURSO DE FORMACIÓN Y CAPACITACIÓN EN DUELO PARA VOLUNTARIOS

A partir de este momento no se admitirán solicitudes de asistencia al CURSO, ya que han sido cubiertas las 30 plazas convocadas.

Gracias a todos por vuestra deferencia e interés.

CÓMO HABLAR CON UN SUPERVIVIENTE DE UNA PÉRDIDA POR SUICIDIO: QUÉ DECIR, QUÉ EVITAR

El 10 de septiembre es el Día Mundial para la Prevención del Suicidio.

El suicidio es un tema duro de hablar, especialmente cuando se trata de alguien que conoces. Puede ser difícil saber cómo abordar el suicidio de una manera compasiva, y es posible que evites hablar con un sobreviviente de una pérdida por suicidio por temor a decir algo hiriente sin querer. Sin embargo, incluso si no eres un amigo cercano de la persona que está en duelo, es mejor demostrar que te preocupas por ella que evitarla por completo. Para alguien que ha perdido a un ser querido, tu apoyo, incluso si no es verbal, puede marcar la diferencia.

Qué no hay que decirle a un superviviente de pérdida por suicidio

Saber lo que no hay que decirle a un superviviente de una pérdida por suicidio es quizás más importante que saber de qué hablar con él. Antes de hablar con ellos, ten en cuenta las palabras, frases y actitudes que podrían resultar insensibles durante este momento tan difícil.

No digas que lo entiendes: incluso si también eres un superviviente de una pérdida por suicidio, tu experiencia no es idéntica a la de otra persona, y decir: “Sé cómo te sientes”, puede resultar desdeñoso o desconsiderado. En lugar de hablar sobre tu propio duelo, espera a que la persona te pida tu consejo.

Abstente de dar consejos: no existe una forma correcta o incorrecta de afrontar una pérdida por suicidio, y la persona que está sufriendo la vivirá a su manera y a su propio ritmo. La persona no puede simplemente “superarlo” o “continuar con su vida” inmediatamente después de una pérdida por suicidio, y debe adaptarse gradualmente a una nueva forma de vida.

Evita las frases hechas y los clichés: alguien que está de duelo no puede consolarse con frases como “Está en un lugar mejor” y no querrá escuchar que “La vida continúa”. Debido a que son genéricas, estas frases ignoran la angustia mental y emocional específica que la persona siente después de una pérdida por suicidio.

No le expliques el por qué ha sucedido esto: tú no lo sabes. Guarda tus opiniones sobre el motivo del suicidio y no hagas juicios como “Tomó el camino más fácil” o “Eso fue muy egoísta” o “Fue su decisión” … Nada de todo esto ayudará a alguien a sobrellevar su pérdida.

Evita hablar en exceso: una de las mejores formas de demostrar que te preocupas por el dolor de alguien es escuchar, no hablar. Ten en cuenta que es posible que el superviviente de una pérdida por suicidio no esté dispuesto o no pueda mantener una conversación, y que intentar llenar el silencio hablando continuamente puede ser abrumador para él. Permítele elegir el ritmo y el tono de la conversación, y si no quiere hablar no te lo tomes como algo personal.

Cómo apoyar a un superviviente de una pérdida por suicidio

Aunque conozcas bien a la persona, es posible que no estés seguro de cómo consolarla. Es normal sentirse inseguro o nervioso al hablar con ella, pero hay muchas formas de demostrar que te preocupas por su pérdida a través de lo que dices.

No tengas miedo de admitir que no sabes qué decir: “No puedo imaginar lo difícil que es esto para ti” y “No sé qué decir, pero estoy aquí para ti”, son alternativas seguras al hablar con un superviviente de una pérdida por suicidio.

Pregúntale cómo se siente hoy en lugar de preguntar: “¿Cómo te sientes?”. Responder a esto puede ser abrumador. Pregúntale cómo le ha ido el día. El duelo puede ser diferente de un día para otro, y tu amigo o familiar puede sentirse más capaz de explicar cómo se siente en un día determinado, en lugar de en general.

Menciona un recuerdo positivo de la persona que murió: si la conocías bien, recuerda lo que amabas de esa persona. No tengas miedo de pronunciar su nombre; eso le muestra al superviviente cuánto extrañas a su ser querido muerto. Menciona sus cualidades, comparte alguna anécdota bonita. Durante un momento tan doloroso, estos recuerdos alegres son reconfortantes para el superviviente de la pérdida por suicidio.

Pregunta si le puedes ayudar con tareas específicas. No es suficiente con decir: “Estoy aquí si necesitas algo”; esto no es útil, porque probablemente la persona en duelo no te pedirá nada. En su lugar, ofrece ayuda activa al superviviente de la pérdida por suicidio. Puedes preguntarle si necesita que alguien le haga los recados, haga la compra o lleve a sus hijos a la escuela. Ofrécete para acompañarle si tiene que resolver papeleo o cualquier otra gestión. Si no necesita ayuda con las tareas diarias, apreciará tu tranquila y amorosa compañía, y puede que se sienta un poco menos solo.

[Tomado de The Recovery Village. Traducido por Talitha] 10 de septiembre de 2021

DÍA MUNDIAL DE LA PREVENCIÓN DEL SUICIDIO

Por regla general la sociedad habla en susurros de la muerte. Como si hablar de ello diera mal fario. Y cuando se trata de una muerte por suicidio, el susurro se convierte en un silencio atronador que pesa mucho. Los susurros y el silencio hacen que los familiares se sientan solos y abandonados, multiplicando su sufrimiento. Hoy también publicamos un texto titulado «Cómo hablar con un superviviente de una pérdida por suicidio: qué decir, qué evitar». En él damos algunas pautas a seguir.

Muchos de nosotros hemos sido tocados por el suicidio y la pérdida de un ser querido. Hoy, en el Día Mundial de la Prevención del Suicidio queremos ofrecer esperanza. Si has llegado hasta aquí, concédete cinco minutos más y lee hasta el final.

Cualquiera que sea la causa que conduzca al suicidio, para estas personas el dolor emocional es intolerable y consideran el suicidio como una vía para dejar de sufrir. Hay muchos factores, junto con la depresión y las enfermedades mentales, que influyen en la decisión de una persona de seguir adelante con el suicidio: enfermedad crónica, culpa, trauma, pérdida o abuso de sustancias, por ejemplo. Lo trágico es que muchos de los que consideran el suicidio no quieren morir en realidad, simplemente no saben cómo lidiar con el dolor que están experimentando.

Si alguna vez has tenido ideaciones o intentos suicidas, o conoces a alguien que lo haya hecho, sabrás lo difícil que es escapar de ese sentimiento sin ayuda. Y sabemos lo difícil que es pedir ayuda. Te sientes solo, aislado, desesperado, perdido, y crees que nadie puede comprender lo que te pasa. Pero no es así. La mayoría de las personas han experimentado alguna vez en su vida algún tipo de angustia vital, y pueden comprender tu sufrimiento. Confía en tu familia, en tus amigos, en tu médico, hay recursos online donde encontrarás apoyo y guía. Hay mucha ayuda disponible para ti. No estás solo/a. Quienes han sobrevivido a un intento de suicidio te podrán contar que hay esperanza, que tras ese muro gigantesco de dolor hay una vida que te espera, y gente que te ama y que desea tu bienestar emocional. Sabemos que no es fácil abrirse a los demás y que el dolor no se irá enseguida, pero merece la pena, de verdad. Vivir es un valor infinito.

Si estás contemplando la posibilidad de terminar con tu vida, date la oportunidad de detenerte, reflexionar y reevaluar la situación. Te dejamos a continuación unas palabras que, seamos sinceros, no van a quitarte el dolor, pero puede que te ayuden a cambiar tu perspectiva lo suficiente para darte un poco de esperanza.

—El vendaval te azota, te zarandea, te hiere, te deja sin fuerzas y te arrebata la esperanza. Pero recuerda: tú no eres la tormenta. La depresión, la tristeza, los problemas, la soledad, la enfermedad no es lo que tú eres, no es lo que te define. Debes aprender a ser consciente de que esas tormentas, igual que vienen, pasarán.

—Si te quitas la vida no estás impidiendo que tu vida empeore; lo que estás impidiendo es la posibilidad de que mejore. La tormenta que te azota te impide ver que puedes librarte de ese sufrimiento, que hay futuro. Piensa en todas las personas a las que admiras: músicos, escritores, deportistas, actores… Si leyeras sus biografías verías que muchos de ellos han atravesado infiernos similares al tuyo, que pelearon contra el monstruo, que lo vencieron y que finalmente siguieron adelante. Lo bueno está por venir, aunque ahora no puedas verlo. Date esa oportunidad. No estás sola/o.

—No renuncies a la vida. Te aseguro que detrás del muro hay una puerta de salida. Pero tu dolor te impide verla. Lucha por tu vida. No ganarás la guerra en un día, pero cada momento que consigas no sucumbir a la desesperación será una batalla ganada.

—Puede que sepas ocultar muy bien lo que te está pasando y por eso las personas que te quieren son incapaces de detectar tu desesperación. Por favor, pide ayuda. Hay cosas que no podemos superar solos.

—Si andas buscando una señal para no suicidarte, ésta es. Este es el momento para reflexionar sobre el valor de tu vida, de cómo tus dones, tus talentos, tu sonrisa, tu amor, tu personalidad única son necesarios e irreemplazables. Tú importas. Tú me importas. Estas palabras son la señal que esperabas.

—Tú morirás una vez, los que dejas atrás vivirán mil muertes. Estás en un lugar tan oscuro, tan perdido, que no eres capaz de ver esto. El suicidio deja un terrible rastro de dolor, culpabilidad y de preguntas sin respuesta. Pide ayuda.

—Dicen en los melodramas: «Te quiero tanto que moriría por ti». Esto es ridículo. Lo que te diría la persona que amas es: «Mantente vivo por mí». Puede que sientas que eres una carga para las personas que te quieren, pero eso no es cierto. Terminar con tu vida es un sacrificio inútil. No sirve a nadie, ni siquiera a ti. Pide ayuda, hay una puerta en el muro.

—Si sientes que no tienes ninguna razón para seguir viviendo, ponte la mano en el corazón. ¿Notas como late? Nuestro corazón es un músculo increíble. Cada día se enfrenta a la descomunal tarea de generar la energía necesaria para desplazar un coche durante 32 kilómetros y bombea hasta 5 litros de sangre cada minuto. A lo largo de nuestra vida llegará a latir unos 3.000 millones de veces. Si nuestro corazón fuera una fuente, gracias a su energía la sangre alcanzaría hasta los 10 metros de altura. Cada uno de tus latidos es un grito por la vida, por tu vida. Te está contando que tienes todo el poder en tu interior, todas las capacidades para ser feliz: este es tu propósito en la vida. La nube pasará. Busca la puerta en el muro. Pide ayuda.

—Cuando te entren ganas de rendirte, recuerda la razón por la que has aguantado tanto tiempo en medio de la oscuridad. Recuerda lo que te amas, lo que te importa, lo que esperas, lo que deseas. Recuérdalo. Reflexiona sobre aquello que es significante en tu vida, lo que te ha ayudado a lidiar otras veces con cada día difícil y seguir adelante, aunque no te apeteciera.

—No estás sola/o. Sabemos que estás peleando con un terrible monstruo. Hay una puerta de salida en el muro. Espera, espera. Pide ayuda. Tú importas.

—Teléfono de la Esperanza: 717 003 717 y 967 52 34 34 (Albacete)

—Asociación Barandilla: 911 385 385

—Asociación Lassus:670 23 00 56

Ama y ensancha el alma.

Concha Moral.

10 de septiembre de 2021

CÓMO AYUDAR A UNA PERSONA EN DUELO

Durante el duelo una persona puede llegar a sentirse increíblemente sola y abrumada. Si conoces a alguien que ha perdido a un ser querido, necesita tu amor y apoyo más que nunca. Hay muchas formas sencillas de ayudarle.

Qué puedes hacer

Puede ser difícil saber qué decirle a alguien que está en duelo. El miedo a decir algo incorrecto puede hacer que nos apartemos. Pero solo tienes que ser abierto, compasivo y estar dispuesto a ayudar, ofreciendo apoyo con tu presencia.

1. Comprueba cómo está

Haz un esfuerzo por comunicarte. Una llamada telefónica puede hacer mucho bien, o una invitación para tomar un café. Una visita puede significar mucho para una persona que está en duelo.

2. Comprender el proceso de duelo

La persona en duelo está navegando por una multitud de emociones terribles y difíciles, por eso es importante tener una comprensión general del dolor. Se experimenta tristeza, depresión, ira, ansiedad, soledad, vacío, desesperación y mucho sufrimiento. Los síntomas adicionales pueden incluir problemas físicos de tipo digestivo, muscular, cefaleas, trastornos del sueño, taquicardias y fatiga, entre otros. Si te tomas un poco de tiempo para informarte y comprender el proceso de duelo, sabrás cómo puedes ayudar.

3. Escucha más, habla menos

Cuando estás con alguien que está en duelo, suele ser difícil saber qué decir. Es posible que intentes hacer que se sienta mejor dándole ánimo y consejos, pero no lo hagas: en una situación como esta, no será de ayuda hablar mucho. Presta atención a su necesidad: lo más probable es que necesite hablar de sus sentimientos. Pero no lo hará si percibe que te sientes incómodo. No se lo impidas. Escucha sus pensamientos y expresa compasión por lo que está experimentando.

4. Déjale llorar

Uno de los aspectos más importantes del proceso de duelo es la capacidad de expresar una profunda tristeza y permitirse llorar. Al dejar que tu amigo llore le demuestras que comprendes que llorar es una parte importante del proceso de duelo. Puede ser tentador intentar animar a tu amigo o decirle que no llore, pero recuerda que es una parte importante del dolor y la curación. Cuando le decimos a alguien que no llore es porque nos sentimos incómodos al presenciar tal cantidad de dolor. Déjale llorar: es una parte necesaria del viaje.

5. Haga preguntas

A menudo, las personas dudan en hacerle preguntas a una persona que está en duelo, por temor a que se disgusten o decir algo incorrecto. No tengas miedo de hacer preguntas, ya que le permites hablar abiertamente sobre su ser querido. Pregúntale cómo se siente emocionalmente y escúchale con compasión y mimo. También puedes preguntarle cosas sobre su cuidado personal: cómo duerme y si está comiendo lo suficiente. Recuerda, no tienes que arreglar nada, no hay nada que puedas hacer para que el dolor de tu amigo desaparezca, pero tu presencia y empatía son muy importantes.

6. Ofrece ayuda práctica

Las personas en duelo pueden llegar a descuidar sus necesidades básicas. Ofrecer ayuda práctica puede salvarle la vida a tu amigo que está luchando para lidiar con las tareas diarias de la vida. Echar una mano en las tareas cotidianas es de muchísima ayuda: recados, comida, tareas de la casa, cuidado de los niños…

 7. Prepárate para acompañarlo en silencio

El dolor trae una enorme cantidad de emociones fuertes y, a veces, la persona en duelo necesita sentarse en silencio para recuperar la calma. Puede ser difícil acompañarle en silencio, porque sabes que tu amigo está luchando contra el dolor emocional. Resiste la tentación de llenar el silencio y haz un esfuerzo para dejarle espacio. Tu presencia es suficiente. Al estar ahí, sentados juntos sin decir una palabra, estás mostrando tu amor y apoyo. Tu presencia silenciosa puede ser más terapéutica de lo que crees.

8. Mantén el contacto

Al principio, las personas en duelo reciben atenciones, pero conforme van pasando los días, esas atenciones van disminuyendo. Hazle saber a tu amigo que estás pensando en él. Un breve mensaje, de vez en cuando, puede ser suficiente para que se sienta menos solo.

Lo que no se debe hacer

Hay varios comportamientos que se deben evitar con una persona en suelo. Incluso si se tienen las mejores intenciones, es fácil caer en decir o hacer cosas nada útiles. Aquí hay algunas ideas para manejar situaciones que pueden parecer difíciles.

9. No tengas miedo de hablar de la persona fallecida.

A veces, las personas tienen la idea errónea de que hablar sobre el ser querido fallecido molestará a los afligidos. La mayoría de las personas en duelo quieren hablar y pensar en su ser querido que ha muerto, lo que facilita el proceso de curación. Pregúntale por los recuerdos que atesora. Comparte los tuyos. Fomenta la conversación y los recuerdos. Y escucha con atención y cariño.

10. No intentes aliviar su dolor

El dolor no es un problema que se deba solucionar. No se puede. La persona en duelo solo necesita tu apoyo y presencia amorosa. Intentar hacer o decir algo para arreglar la situación solo hará que ambos os sintáis más impotentes. Recuerda que su pérdida es brutal y su dolor inmenso. Podría pasar bastante tiempo hasta que empiece a sentirse mejor, y si siente que estás intentando aliviar su dolor, puede comenzar a verse a sí mismo como un problema para ti, y perderás su confianza. Podría incluso aislarse y alejarse.

11. No infravalores su dolor

Reconocer el dolor es una de las formas más básicas y poderosas con las que puedes mostrar tu apoyo. No intentes disminuir su dolor diciendo: “Lo superarás pronto” o “Todo irá bien”. La mejor manera de honrar los sentimientos y las experiencias de duelo de alguien es preguntarle cómo se siente y simplemente escuchar. Tratar de disminuir el dolor de alguien es una forma de quitarle valor a ese dolor, y solo le hará sentirse desconectado.

12. No hagas comparaciones con tu experiencia a menos que sea apropiado

Para identificarte con su dolor y ofrecer apoyo, es posible que tengas la tentación de hacer comparaciones con tus propias pérdidas. Sin embargo, es innecesario y, a menudo, puede generar frustración e ira en la persona que está sufriendo. Aunque hayas experimentado una pérdida, se cuidadoso cuando compartas o compares tu experiencia. Hazlo solo si la pérdida es muy similar a la de tu amigo. Hacer comparaciones inapropiadas sobre el dolor puede hacer que tu amigo se sienta minusvalorado.

13. No hagas comentarios sobre su aspecto

Los comentarios sobre el aspecto de una persona en duelo pueden ser dañinos. Evita decirle a tu amigo que parece cansado, deprimido o triste. O comentarios sobre si está más gordo o más delgado. Incluso los comentarios que pretenden ser elogiosos pueden hacer que se sienta juzgado. En su lugar, ofrécele apoyo y pregunta cómo puedes ayudar.

14. No le impongas tu fe o tus creencias

Puede que creas que compartir tus creencias religiosas o espirituales con una persona en duelo es una forma de ayudarla a sentirse mejor. Pero el resultado puede ser el opuesto. Solo si tu amigo te hace preguntas sobre tus creencias, compártelas abiertamente, pero sin presionar.

15. Evita las frases hechas y los tópicos

Frases como “Ahora ya no sufre”, “Ella no querría que estuvieras triste”, y otras por el estilo, deberían prohibirse en todas las conversaciones con personas en duelo. Estas frases se dicen con buenas intenciones, pero solo consiguen restarle valor a sus sentimientos. Lo mejor que puedes ofrecerle es un abrazo largo, un oído atento y una presencia compasiva. Ninguna palabra hará que el dolor de tu amigo desaparezca. No intentes decir lo correcto porque, sinceramente, no hay nada correcto que decir. El dolor lo consume todo. Lo único que importa es estar presente y ofrecer amor y amabilidad.

[Tomado de The Recovery Village. Traducido por Talitha] 26 agosto 2021

VI CURSO DE FORMACIÓN Y CAPACITACIÓN EN DUELO PARA VOLUNTARIOS

Como cada año, Talitha, convoca el Curso de Formación y Capacitación en duelo para Voluntarios. Este año, en su VI edición.

Impartirán los talleres que integran el curso Dª Llanos García Sánchez, D. Vicente Prieto Cabras, Dª Gema López Rosa y Dª Mª Pilar Martínez Tierraseca.

Este es el programa del curso:

Enlace a las Bases de la Convocatoria

Para tramitar la solicitud: Descargar, Imprimir, rellenar y firmar y enviar por correo electrónico a asociaciontalitha@gmail.com

DESPACIO

Hace unos días tenía muchas cosas que hacer e hice la comida a tal velocidad que me salté, sin darme cuenta, algunos pasos: me olvidé de la sal, del laurel, la cebolla no estaba bien sofrita… Un asco de lentejas.

Igual pasa en el duelo: si no das cada paso en el momento adecuado, o te saltas alguno, el resultado será un desastre: un duelo mal elaborado, un sufrimiento eterno que no te dejará ni respirar, te morirás de pena, te apartarás del mundo para siempre y tu vida será un asco. Como las lentejas.

Nos sentimos tan terriblemente mal, que queremos dejar de sentirnos así. Duele tanto que es insoportable. Y algunas personas se empeñan en hacer muchas cosas, hacer, hacer, no parar nunca. Sin pausa, sin respiro, llenando con actividad todos los huecos que han quedado vacíos. Para no pensar, para no sentir.

Imagina que te has fracturado gravemente una pierna. Te operarán, te escayolarán, tendrás que hacer reposo para que los huesos suelden bien. Cuando te quiten la escayola querrás recuperar enseguida tu autonomía, pero no vas a salir caminando como si nada hubiera pasado. Tendrás que hacer rehabilitación, ejercicios que irán subiendo de intensidad hasta que tu pierna recobre la fuerza y puedas caminar sin muletas. Y aún necesitarás un poco más de tiempo hasta que puedas correr y volver a sentirte «normal». Y esto no va a suceder sin dolor o saltándote pasos.

El duelo también es así. Necesitas reposar tu cuerpo y tu mente. Prepararte para permitir que todo tu dolor te atraviese, que recorra cada centímetro de tu piel, cada neurona de tu cerebro y cada fibra de tu corazón. Déjalo salir, que llore, que grite, que arañe. Tendrás que mirarte hacia dentro y tomar consciencia de tu nueva realidad. Trátate con amor, no te exijas más de lo que puedes. Estás atravesando lo que probablemente es el peor momento de tu vida, así que no te maltrates.

Comenzarás a dar pequeños pasos hacia delante. A veces sentirás que retrocedes, porque el dolor regresa cuando menos te lo esperas. No des pasos precipitados, no hagas cosas por hacer, sin ton ni son; busca solo lo que te proporcione cierto alivio, lo que te sirva para avanzar. Ten en cuenta que tu vida se ha detenido, y ponerla en marcha de nuevo no es sencillo. Pero también tendrás que darle un espacio y un tiempo al silencio y la soledad, para poder pensar en lo que te ha pasado, en cómo afecta a tu vida. Tu cuerpo y tu mente necesitan calma para poder procesar la muerte de tu ser amado.

Tu vida ahora va a ser diferente. Pero no se puede construir una casa con prisas y por el tejado. No corras, tómate el tiempo que necesites para aprender a vivir de nuevo. Pero tampoco te detengas para siempre.

Ama y ensancha el alma. 25 agosto 2021 Concha Moral.